Menú Cerrar

La prohibición del uso de plásticos oxodegradables en la Unión Europea, que rige desde julio de 2021, abrió el debate acerca de su impacto ambiental y de las implicaciones de esta decisión en otros territorios.

Por: Sebastián Aguirre Eastman | Colaborador de El Empaque+ Conversión

Reducir los residuos, ayudar a desarrollar una economía circular y promover un futuro sostenible para todos. Ese fue el objetivo con el cual la Comisión Europea, argumentando que entre el 80 % y 85 % de los residuos marinos en su territorio son plásticos –el 50 % de estos de un solo uso– y las pérdidas por esta causa se acercan a los 13 mil millones de euros anuales, prohibió a partir del 3 de julio de 2021 el uso en sus países miembros de cubiertos, platos, pitillos, agitadores de bebidas, entre otros plásticos de un solo uso.

La medida cobijó a los plásticos oxodegradables, que en palabras de Iván Darío López, director técnico y científico del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho –ICIPC–, son aquellos en los que se produce degradación por medio de un proceso de oxidación acelerado por temperatura y luz solar.

Director técnico y científico del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho –ICIPC

¿Qué son los plásticos oxodegradables?

Esta decisión reavivó el debate sobre los oxodegradables, pues hay opiniones encontradas respecto a su impacto ambiental. Mientras en Europa los prohíben, varios países los promueven (Emiratos Árabes Unidos, Brasil y Arabia Saudita, por mencionar algunos) y en otros como Colombia el marco normativo aún es incipiente y ni los restringe ni los promociona.

Otra discusión se centra en si la tecnología oxobiodegradable puede surgir como una solución ante la prohibición del uso de los oxodegradables: un tema de mucho interés para las industrias que suelen utilizarlos en sus procesos productivos, en especial para atender sus necesidades de empacado.

Para entender las implicaciones de esta decisión y si esta pudiese tener incidencia en el escenario local en un futuro cercano, conviene primero aterrizar algunos conceptos relacionados con estas tecnologías y a partir de ese contexto analizar sus posibles consecuencias.

Ricardo Camacho, docente investigador de la Universidad del Cauca, y Héctor Samuel Villada, vicerrector de Investigaciones de la institución y director del Grupo de Investigación en Ciencia y Tecnología de Biomoléculas de Interés Agroindustrial (CYTBIA) del Departamento de Agroindustria de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad del Cauca, explicaron que ambos términos, oxodegradable y oxobiodegradable, fueron introducidos en la industria recientemente, por lo que hasta hace muy poco tiempo no aparecían en ningún marco normativo técnico o legal. “La norma CEN/TR 15351 –que contiene una guía terminológica en el campo de los plásticos y polímeros degradables y biodegradables– define la oxodegradación como la degradación identificada que resulta del rompimiento oxidativo de las moléculas. De otro lado, la norma ISO 472 que se refiere al vocabulario de plásticos, menciona los plásticos oxidativamente degradables como aquellos en los que la degradación es resultado de la oxidación. En ninguno de los dos casos se emplea el prefijo ‘bío’”, dicen los académicos.

Agregan que fue en la directriz (UE) 2019/904 que incorporó el término oxodegradable, como aquel material al que se le incorporan aditivos que mediante la oxidación conducen a la fragmentación del plástico en micropartículas o a su descomposición química.

Hector Samuel Villada

Director del Grupo de Investigación en Ciencia y Tecnología de Biomoléculas de Interés Agroindustrial (CYTBIA) del Departamento de Agroindustria de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad del Cauca. ICONTEC.

Estos aditivos pueden ser químicos como sales de metales, metales pesados, entre otros, con los que se busca acelerar la ruptura de los enlaces químicos mediante procesos de foto y termodegradación con intervención del oxígeno. Por otro lado, como lo comenta Iván Darío López, del ICIPC, aquellos que defienden la tecnología oxobiodegradable afirman que después de ese proceso de oxodegradación ocurre una biodegradación de las partículas resultantes, es decir, se convierten en su mayor parte en dióxido de carbono y agua, por la interacción con microorganismos.

El punto sobre el cual gira la discusión se centra en si la biodegradación por microorganismos es completa en entornos marinos y la disponibilidad de evidencia que confirme o descarte la eficacia de estas tecnologías. Iván Darío López comenta que a nivel internacional los estudios más relevantes sobre el tema han sido elaborados por el proyecto “Oxomar: Degradation, Biodegradation and toxicity of Oxo-biodegradable Plastics in the oceans”, que durante cinco años patrocinó la Agencia Nacional de Investigación de Francia (ANR, por sus siglas en francés).

¿Qué sucede en la práctica con los plásticos oxodegradables?

Iván Dario López

Director técnico y científico del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho –ICIPC

Entre las conclusiones de dicho proyecto se menciona que “hay evidencias de biodegradación después de exponer el material con agentes oxobiodegradantes a un envejecimiento artificial en laboratorio con luz solar durante un año. Sin embargo, el informe es claro: no se puede concluir que la biodegradación es completa en entornos marinos como se especifica en las normas ISO 18830 (más del 60 % después de dos años) y ASTM D6691-09 (más del 70 % después de dos años)”, advierte Iván López.

Esto quiere decir que sí hay un proceso de biodegradación mucho más rápido que en los plásticos sintéticos que no tienen el aditivo, pero no hay evidencia de que sea lo suficientemente rápido para que llegue a una biodegradación del 60 % después de dos años en ambientes marinos, por lo que los plásticos oxobiodegradables no serían una solución a la prohibición.

La fundación Ellen MacArthur, organización mundial líder en temas de economía circular, ha sido aún más contundente en su posición, y en declaraciones públicas en su sitio web y en documentos oficiales a través de su iniciativa New Plastic Economy ha dicho: “Los envases de plástico oxodegradables no son una solución a la contaminación por plástico y no encajan en una economía circular”.

Según la fundación, si bien en la última década estos plásticos han sido llamados por algunos sectores para ser una de las posibles soluciones para evitar la contaminación del suelo y el mar, son pocos los expertos que respaldan esa propuesta y, en cambio, hay una amplia gama de representantes de universidades, instituciones internacionales y gubernamentales, laboratorios de prueba, asociaciones comerciales de plásticos, fabricantes, recicladores y transformadores, entre otros, que han aportado evidencias que señalan que, al contrario, estos no son aptos para su reutilización eficaz a largo plazo, para el reciclaje a escala o el compostaje.

“Al contrario, contribuyen a la contaminación por microplásticos y plantea un riesgo ambiental. Se comercializan como una solución para tirar basura al afirmar que son degradables: una declaración de marketing que tiende a confundir a los consumidores y al público en general y en realidad puede incentivar a tirar basura. En el medio ambiente se fragmentan en pedazos más pequeños, incluidos los microplásticos que si bien pueden ser invisibles a simple vista, permanecen en el medio, incluido el océano. Al igual que con todos los microplásticos en los ecosistemas, existe el riesgo de bioacumulación, incluso en los alimentos, con potenciales impactos negativos en la salud humana y el medio ambiente”, se lee en el documento de la Ellen MacArthur.

Problemática de microplásticos

Iván Dario López

Director técnico y científico del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho –ICIPC

Para Héctor Samuel Villada y Ricardo Camacho, de la Universidad del Cauca, al no disponer de suficientes datos y evidencias sobre compostabilidad o biodegradabilidad en suelo de los oxobiodegradables, una gran cantidad de instituciones públicas y privadas coinciden en que el uso del apelativo oxobiodegradable, para el cual no hay estándares de especificación reconocidos, es una práctica inadecuada y recomiendan su prohibición.

Tras analizar a la distancia las determinaciones tomadas por la Comisión Europea, Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, el gremio de las empresas del sector, opina que las tecnologías de los oxodegradables y oxobiodegradables se ha vendido como una “solución milagrosa” que tal vez tiene unos beneficios pero también riesgos que les han dado méritos para ser llevadas a las instancias regulatorias en algunos territorios como Europa.

En Colombia, Mitchell explica que aún no se ha llegado a dichas instancias, pero dentro del Plan Nacional para la Gestión Sostenible de los plásticos de un solo uso, presentado por el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial en junio de 2021, se les dedicó una de sus líneas de acción (la 1.5) a los plásticos oxodegradables. En esta, y tomando como espejo la decisión de la Comisión Europea, se anuncia que “se adelantarán estudios o análisis científicos por instituciones independientes o academia, que permitan establecer posiciones científicas sobre otras tecnologías de degradación del plástico”.

Contexto sobre los plásticos oxodegradables

presidente de ACOPLASTICOS.

“No hay una solución milagrosa con los oxodegradables y oxobiodegradables, y en cambio el mejor camino es el reciclaje o el aprovechamiento de los residuos cuantas veces se pueda, y no acelerar su proceso de biodegradación” señala Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos

“Cuando uno hace el análisis del ciclo de vida del plástico frente a otros posibles productos sustitutos y a las alternativas plásticas biodegradables tiene un efecto ambiental menor en cuanto a emisiones de CO2 y el mismo proceso de degradación rápida genera emisiones nuevas. Hay algunos casos donde el uso de la bolsa biodegradable o el compostaje tienen una lógica como puede ser para la disposición de la basura orgánica.

Posición de ACOPLASTICOS sobre los plásticos oxodegradables

Daniel Mitchell

Presidente de ACOPLASTICOS.

Una posición similar a la de Mitchell tiene Iván Darío López, del ICIPC, quien añade que es cuestión de tiempo para que Colombia asuma posturas similares a las de Europa, dado que esta comunidad es la que ha venido marcando la pauta en temas ambientales sobre plásticos en el mundo. En su concepto, las organizaciones tendrían que seguir las recomendaciones que ofrecen entidades como la Fundación Ellen MacArthur y priorizar las alternativas de reducción, reuso (por lo cual algunos modelos de negocio deberían replantearse por completo) y reciclaje. Todo lo anterior, dice, sustentado bajo análisis de ciclo de vida, para siempre tomar las decisiones sobre bases técnicas y científicas.

“Al dejar de utilizar estos materiales, algunos modelos de negocio deberán replantearse completamente. Es por eso que utilizar plásticos oxodegradables es tan atractivo, porque solo debo añadir un aditivo sin migrar hacia un modelo de negocio circular” Menciona López.

Guías y recomendaciones para dueños de marca

Iván Dario López

Director técnico y científico del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho –ICIPC

Y agrega: “Hay muchas normas de biodegradación. Si bien se puede verificar en diferentes laboratorios si un producto cumple con una norma específica, la pregunta que se deben realizar los dueños de marca es si el producto al disponerse en realidad va a estar sometido a las condiciones de biodegradación propuestas en dichas normas. Por ejemplo, la ASTM D6400 evalúa la compostabilidad de un bioplástico. La cuestión es si el producto terminará al final de su vida útil en las condiciones de compostabilidad industrial sugeridas en la norma, o de lo contrario es probable que no se biodegrade”.

Guías y recomendaciones para dueños de marca

Iván Dario López

Director técnico y científico del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho –ICIPC

 

“Hay que actuar desde ya”

Carlos Arturo Rodríguez. Docente del Departamento de Ingeniería de Producción de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Eafit “Lo más responsable para las empresas que interactúan con este tipo de materiales y que importan o exportan productos es que actúen desde ya y hagan una revisión del uso de estos plásticos de una forma consciente. Hay organizaciones que anuncian públicamente con bombos y platillos que están cumpliendo las normas y que son amigables con el medio ambiente porque utilizan bolsas oxodegradables, cuando eso en la comunidad científica sigue estando en duda. Además, las empresas deben estar preparadas para que puedan empezar a sustituir los materiales oxobiodegradables, dado el caso de una prohibición en Colombia”.

 

Carlos Arturo Rodríguez

Docente del Departamento de Ingeniería de Producción de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Eafit

 

La fundación Ellen MacArthur prevé que el uso de plástico virgen ha alcanzado su punto máximo para las marcas y minoristas, según el reporte “Global Commitment 2021”. La industria plástica incorporará cada vez más material posconsumo a su producción y los aditivos se convertirán un aliado estratégico para los dueños de marca en los próximos años.

 

Por: Juliana Carolina Montoya| Editora en jefe de la revista El Empaque+ Conversión

En el mundo se han producido cerca de 360 millones de toneladas métricas de plástico, del cual la gran mayoría proviene de plástico virgen; en consecuencia, se han planteado diferentes estrategias en torno a la economía circular y una de ellas es la incorporación de material reciclado a la producción de envases, lo que se conoce en muchos países como la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que busca que fabricantes y comercializadores de envases logren incorporar hasta un 30% de plástico reciclado en sus productos y que todos los plásticos de un solo uso sean reciclados o reutilizados.

La REP hará que la demanda de resina posconsumo en la región incremente en los próximos años.

¿Está preparada la industria de América Latina para esta exigencia? En países donde el porcentaje de reciclaje de plástico varía entre un 1 y 15% (en el mejor de los casos), existen varios factores que evitan que se pueda incorporar una mayor porción de material reciclado en la producción.

EL RECICLAJE EN

AMERICA LATINA

Actualmente, los generadores y dueños de marca producen envases difíciles de reciclar: empaques multicapa y/o multimaterial; empaques que contienen pigmentos fuertes que deterioran la calidad del plástico y que, además, disminuyen su precio de venta en cadenas de reciclaje; utilizan adhesivos de etiquetas difíciles de remover, lo que al final, genera contaminación en las cadenas de reciclaje.

Por otro lado, la separación en la fuente por parte de los consumidores es deficiente, lo que conlleva a que grandes cantidades de plástico terminen en rellenos sanitarios por contaminación o por una incorrecta clasificación.

EL RETO DEL

FUTURO

A pesar de todos estos desafíos, los generadores tendrán que incorporar material reciclado en su producción: así lo determina la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), entonces ¿Cómo enfrentar a este gigante? Lo primero es que actualmente la resina posconsumo no es muy apetecida en el mercado, ya que sus propiedades mecánicas son difíciles de estandarizar lote a lote, y su precio aún no es competitivo con la materia prima virgen; sin embargo, debido a los cambios en la legislación, mencionados anteriormente, este material comenzará a ser codiciado y deberá ser incorporado.

Una de las recomendaciones para los dueños de marca es tener un laboratorio propio, en donde se evalúen algunas propiedades reológicas y mecánicas de los lotes de material posconsumo que adquieren y así tener una especie de control de calidad en sus empresas. Pero hay un aliado oculto en toda esta transición que actualmente es subestimado por los dueños de marca: los aditivos llegan para ayudar a incrementar la porción de material posconsumo en los productos y ser unos aliados estratégicos del cierre de ciclo y el upcycling.

¿CÓMO PUEDEN AYUDAR LOS ADITIVOS AL RECICLAJE?

Armando Mazo, especialista técnico para la región andina de AMPACET, estuvo conversando con El empaque + Conversión acerca de las diferentes variedades de aditivos que pueden contribuir a mejorar el reciclaje y la incorporación de material posconsumo.

¿Cómo los aditivos contribuyen a la economía circular?

Armando Mazo

Especialista técnico para la región andina de AMPACET

Lo primero que resalta Armando es que para las aplicaciones de empaques de alimentos, las estructuras multicapa reducen el deterioro de los alimentos (y mejora la sustentabilidad) al aumentar la vida útil del producto de unos pocos días, semanas a meses o años. Sin embargo, estas estructuras no se consideran reciclables por medio de los procesos tradicionales de reciclaje mecánico, porque las resinas son incompatibles químicamente y las ventanas de temperaturas de procesamiento para cada una son muy distintas. Esto produce una separación de fases y el re-granulado de estos envases no tiene ningún valor comercial por sus bajas propiedades mecánicas, ópticas y de procesamiento. Aquí hay dos tipos de aditivos que pueden entrar a contribuir directamente para las aplicaciones de empaques de alimentos: los aditivos que permiten aumentar las propiedades de barrera a la humedad y al oxígeno, lo que ayuda a poder utilizar empaques monomaterial, y los aditivos compatibilizantes.

Al aumentar las propiedades de barrera al oxigeno y a la humedad es posible utilizar estructuras monomaterial en algunas aplicaciones como envases de cafés, lácteos, cárnicos y snacks; lo que se traduce en un mejor reciclaje. Por otro lado, una solución compatibilizante para el reciclaje de productos plásticos (flexibles o rígidos) multimaterial es aquella que compatibiliza resinas no polares como PE y PP con resinas polares como Poliamida. Por lo que es ideal para empaques multimaterial que contienen PE, PP, Nylon, EVOH (y sus mezclas).

Aditivos compatibilizantes

Armando Mazo

Especialista técnico para la región andina de AMPACET

“Es más difícil procesar materiales que tienen contenido reciclado por la aparición de olores, pérdida de propiedades mecánicas y óptimas, problemas de humedad y coloración. Hay una serie de nuevos desafíos, pero claramente es una tendencia que se debe abordar, por lo que hay una serie de aditivos pensados para superar cada uno de esos obstáculos”, afirma Armando.

Mayores retos para incluir material posconsumo.

Armando Mazo

Especialista técnico para la región andina de AMPACET

Así mismo, el material posconsumo tiende a tener un alto porcentaje de humedad debido a los procesos de lavado y desinfectado. Al utilizar un aditivo desecante, se ayuda a prevenir defectos como “ojos de pescado” o marcas de salida de gas en la superficie de piezas inyectadas o sopladas.

Además, los aditivos fluidizantes son muy útiles cuando se tienen polímeros con diferentes índices de fluidez (MFI). “Este aditivo es bastante útil cuando se tienen plásticos de grado soplado y grado de inyección, y es ampliamente utilizado en PP para procesos de inyección, ya que aumenta de manera controlada su índice de fluidez, manteniendo las propiedades mecánicas”, menciona Armando.

Aditivos fluidizantes

LAURA SICHACA

ingeniera de R&D y líder de las líneas de Masterbatches de Aditivos y Compuestos de Esenttia

Por otro lado, Laura Sichaca, ingeniera de R&D y líder de las líneas de Masterbatches de Aditivos y Compuestos de Esenttia, explica que los aditivos antioxidantes ayudan a proteger térmicamente los polímeros durante el procesamiento, además, ayudan a preservar las propiedades mecánicas, extienden el tiempo para que inicie la degradación de los materiales y aportan mejor apariencia.“Normalmente el material posconsumo tiende a ser opaco, cuando se emplean estos aditivos se mejora la apariencia y se obtienen colores más vivos y brillantes”.

Aditivos antioxidantes

Laura Sichaca

Ingeniera de R&D y líder de las líneas de Masterbatches de Aditivos y Compuestos de Esenttia

Así mismo, Laura menciona que otro aditivo que no puede faltar para los dueños de marca es el neutralizador de olores. En la primera vida de los materiales, se empacan materias primas químicas o alimentos que dejan residuos de olores no deseados, para volver a darle vida a ese plástico es necesario eliminar esos olores.

Aditivos que no deben faltar para los dueños de marca

Laura Sichaca

Ingeniera de R&D y líder de las líneas de Masterbatches de Aditivos y Compuestos de Esenttia

Hay varios aditivos disponibles en el mercado que pueden ayudar a disminuir las temperaturas de proceso entre 10° y 40°C, por lo que se obtiene un ciclo de pieza más corto y una mayor productividad. Además, facilita el llenado de las cavidades en moldes de inyección de piezas complejas y elimina los efectos indeseados de las tensiones residuales.

En conclusión los aditivos deben verse como una inversión ya que permite a los dueños de marca con una dosificación pequeña obtener beneficios que les permitirán ser competitivos a largo plazo.

Los aditivos como una inversión para su producción.

Armando Mazo

Especialista técnico para la región andina de AMPACET

Anticiparse a lo que se viene.

Laura Sichaca

Ingeniera de R&D y líder de las líneas de Masterbatches de Aditivos y Compuestos de Esenttia

El branding se trata de identificar y luego comunicar lo que nos hace: únicos, relevantes y diferentes. Un packaging tiene éxito cuando su diseño cuenta una historia que los consumidores quieren escuchar. Estas son las historias conectan mejor con las nuevas generaciones.

Lo primero que se debe hacer es identificar al consumidor para luego contarle la historia que lo enganche al producto. Los Millennials nacieron entre 1981 y 1995, y alcanzaron la mayoría de edad a principios del milenio. Por otro lado, los Centennials o GenZ nacieron entre 1996 y 2010 (Aunque algunos Millennials tardíos se identificarán con la GenZ y viceversa). Son generaciones difíciles de convencer, ya que han crecido en un periodo de crisis y eso los hace conscientes de los problemas sociales y ambientales y económicos. Según la consultora Nielsen, solo para un 22% de ellos es importante tener casa propia, para un 17% de ellos es importante casarse y únicamente para un 13% es una prioridad tener hijos, por lo que las historias con las que pueden conectar en un packaging son muy distintas a las de sus predecesores. Estas son las 6 personalidades del packaging que realmente logran cautivar a estas generaciones:

Cada vez son más contundentes los esfuerzos por orientar a la industria hacia procesos más sostenibles, y el deseo de utilizar materiales amigables con el planeta ha generado nuevos desafíos para escalar estas nuevas alternativas de envasado a nivel industrial.

Por: David Muñoz| Colaborador de la revista El Empaque+Conversión

Hace tres décadas, era poco probable imaginar que materiales como las algas o las concha de crustáceos serían de utilidad para generar alternativas más sostenibles para la industria del envasado; sin embargo, en la actualidad, estos materiales resultan ser opciones atractivas a la hora de buscar una alternativa a los plásticos de origen fósil. Esta búsqueda por nuevas alternativas de envasado es el resultado de un cambio de paradigma que se viene dando en el pensamiento, no solo de los fabricantes sino del consumidor, que hoy en día está enfocado en un cuidado del medio ambiente y en una disminución de los desechos que generan los empaques o embalajes de las distintas industrias.

Desde la revista El Empaque + Conversión, recopilamos algunos de estos materiales que están en auge a nivel global, sus propiedades, sus características, y los desafíos que enfrentan a la hora de reemplazar a los tradicionales plásticos derivados del petróleo.

Empaques a base de
hongos

Desde que el fabricante de muebles sueco Ikea anunció sus intenciones de reemplazar sus envases de espuma de poliestireno con el embalaje de origen natural a base de hongos, se ha visto un incremento en la popularidad de este material. Fabricado por la empresa Ecovative Design, este material se obtiene a partir de la fusión de desechos agrícolas (como las cáscaras de maíz o cáñamo) con células extraídas de las raíces de los hongos llamadas mycelium. Estas células segregan una enzima capaz de descomponer los desechos agrícolas, generando un residuo que, al someterse a altas temperaturas, produce un nuevo material que ha sido denominado Ecocradle.

Ecocradle, a diferencia de la espuma de poliestireno, se descompone en el suelo en un plazo máximo de 40 días. Tiene propiedades aislantes, es resistente a la humedad y a las altas temperaturas. Adicionalmente, su producción solo consume el 12% de la energía que se utiliza en la del plástico, y produce un 90% menos de emisiones de carbono.

Entre los principales retos para la implementación de este material, es que la fabricación de estos envases implica un proceso intensivo, en cuanto a mano de obra y tiempo se refiere. Estos factores hacen que sea difícil implementar el mycelium como empaque para artículos de bajo costo.

Algunas proteínas derivadas de la leche u otros lactatos, también se han presentado como opciones válidas para avanzar hacia el cambio de paradigma que está presentando la industria del empaque.

Algas y su impacto en la
industria

Son muchas las empresas que han encontrado distintas utilidades en las propiedades de esta planta. Por ejemplo, la compañía DS Smith anunció sus planes de incorporar fibras de algas en su cadena de producción con el fin de reemplazar las fibras de madera comúnmente utilizadas.

Así mismo, la empresa Evoware, dio a conocer un empaque comestible a base de algas marinas disponible para una variada gama de aplicaciones, entre las que se incluyen envolturas de alimentos y bolsas de café. El material es biodegradable, compostable y se disuelve en agua. Evoware manifestó que este material comestible también es imprimible y sellable al calor y se puede personalizar con elementos de marca específicos.

Por su parte, las algas pardas o marrones están siendo utilizadas como parte de un innovador proyecto llamado Ooho, presentado por un grupo de ingenieros del Royal College of Art de Londres. Ooho, consiste en un recubrimiento comestible inspirado en las gotas de agua, creado a partir de combinar algas y cloruro de calcio. Para fabricar estas “burbujas de agua”, se introduce un bloque de hielo en una solución que contiene el cloruro de calcio y las algas pardas, creando una membrana.

Empaques a base de
almidones

El almidón se ha presentado como una de las alternativas de polímero natural más importantes en la industria del empaque. El ácido poliláctico (PLA) es uno de los bioplásticos derivados del almidón vegetal más utilizados para reemplazar polímeros derivados del petróleo. El PLA, que usualmente se extrae del almidón maíz, de la caña de azúcar, o de la remolacha. Es una solución atractiva, ya que permite moldearse en diferentes formas, soplarse en películas o usarse como recubrimiento de barrera. El PLA puede también mezclarse con almidón de maíz para crear películas y bolsas con las mismas propiedades. Adicionalmente, el PLA puede ser compostado.

De la misma forma, la espuma de almidón de maíz demostró ser una opción para reemplazar la espuma de poliestireno expandido (EPS). Investigaciones realizadas por la Marina de Estados Unidos revelaron que la espuma de almidón de maíz tiene un rendimiento similar en pruebas de caída y con características propias que no causan contaminación si llegara a terminar en el océano.

Algunas empresas como PaperFoam y Ecobioplast también están trabajando con productos derivados del almidón para ofrecer nuevas soluciones para la industria. PaperFoam es una compañía que ha diseñado una espuma liviana a partir del almidón de la papa mezclado con fibra de celulosa, agua y una premezcla patentada. Este desarrollo utiliza menos agua durante su producción, y la huella de carbono durante su fabricación es menor.

Por su parte, el emprendimiento Colombiano Ecobioplast, ha elaborado una mezcla de almidón termoplástico de yuca que es altamente biodegradable en el medio ambiente abierto, reciclable, soluble en agua y sellable mediante el calor. Así mismo, otro emprendimiento colombiano está desarrollando platos biodegradables hechos a base de tusa del maíz, almidón de yuca, harina de trigo y aceite. Con esta mezcla, logran crear un material con una textura y resistencia interesantes para explorar alternativas diferentes a los platos convencionales.

Empaques a partir del
bagazo

Entre los materiales alternativos más comunes se encuentran aquellos creados a partir del bagazo, aquel material seco y fibroso que queda como residuo después de la extracción del jugo de la caña de azúcar. Las fibras de bagazo se mezclan en leche y agua caliente y se forman de la misma manera que la pulpa tradicional que forma los cartones de huevos.

El bagazo es reciclable y compostable y es una buena elección para sustituir los papeles derivados de los árboles, ya que requiere menos procesamiento químico que la pulpa procedente de los árboles.

Envases creados
con aire

La alianza entre Newlight Technologies, LLC y Dell, ha desarrollado una película llamada AirCarbon con el fin de proteger el acabado de sus computadoras portátiles durante el proceso de transporte. Newlight ha logrado capturar aire y carbono de fuentes de gases de efecto invernadero y utilizarlo para crear un material con características comparables con las del polietileno tradicional.

La investigación se centra microorganismos encontrados en el océano que se alimentan de metano y dióxido de carbono, y que son capaces de convertir estos gases en un polímero natural que puede ser moldeado de la misma forma que el plástico.

En Francia también se está desarrollando otro tipo de envases a partir del aire. La empresa Lanzatech, en colaboración con Total, está fabricando envases a partir de emisiones de carbono recicladas. El proceso consta de tres pasos: Lanzatech captura las emisiones de carbono industrial y las convierte en etanol mediante un proceso biológico. Luego, a través de un proceso de deshidratación, Total convierte el etanol en etileno antes de polimerizarlo en polietileno y por último L'Oréal utiliza este polietileno para fabricar sus envases.

CIFRA: 8,4 millones de toneladas de residuos plásticos se generaron durante la pandemia en 193 países hasta el 23 de agosto de 2021. Se estima que alrededor de 25.900 toneladas de estos residuos terminaron en los océanos. (Fuente: Investigación universidades de Nanjing, China y California en San Diego, Estados Unidos)

 

Quitosano

El quitosano ha resultado útil para empezar a eliminar el uso de películas a base de petróleo. Se obtiene quitosano al mezclar las conchas de quitina de los camarones, langostinos y otros crustáceos con una sustancia alcalina. Posteriormente, se trata el quitosano con pulpa de celulosa de madera o algodón, generando un revestimiento de barrera compostable de múltiples aplicaciones.

Un caso específico es el revestimiento para zanahorias a base de quitosano que está en desarrollo por la Universidad del País Vasco. De acuerdo a los científicos, las películas de quitosano son adecuadas para mantener algunas de las propiedades de las zanahorias y así mejorar su conservación.

Materiales solubles
en agua

Entre las soluciones más innovadoras están las que incluyen materiales solubles en agua. La empresa Smartsolve ha lanzado al mercado un portafolio de diferentes materiales como papel, cartón, hilo, cintas y otros adhesivos, todos solubles en agua. La base del éxito, de acuerdo a la compañía, está en el origen vegetal de sus materiales que no dejan residuos en los mares y océanos.

En Latinoamérica ya se había visto un ejemplo de este tipo de innovación, cuando la startup chilena Solubag introdujo al mercado su bolsa completamente soluble en agua. La bolsa no contiene ningún plástico. Como materia prima, la startup utiliza una fórmula patentada basada en alcohol polivinílico y roca caliza.

 

Algodón
reciclado

Los residuos textiles también han sido un desafío: se estima que en los Estados Unidos representan el 8% de la totalidad de los residuos que acaban en el vertedero. Para darle una segunda vida, algunas empresas están reciclando la tela para utilizarla como barrera de aislamiento y así sustituir la espuma de Poliestireno Expandido (EPS). Sin embargo, uno de los problemas de este método es que este tipo de algodón aislante necesita de una cubierta de plástico, la cual debe separarse y reciclarse por separado, presentando un reto al final de su ciclo de vida.